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Palabras con historia – dziecko

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Hoy, 1 de junio, celebramos en Polonia el Día del Niño (Dzień Dziecka). En esta ocasión, echemos un vistazo a la palabra “niño”.

Según la profesora Katarzyna Kłosińska de la Universidad de Varsovia, la palabra original para un niño… no existía. Sí, había una palabra “ta *dzieć” pero era un sustantivo colectivo (como la fraternidad o la gente). Nuestros antepasados no necesitaban una palabra para llamar a un niño, porque los niños simplemente no eran vistos como individuos. Solo se veía a un grupo de personas pequeñas, ocupadas principalmente en succionar la leche materna, como lo demuestra el origen de la palabra de los formantes protoeslavos * dhē- y * dhoi-. Estos formantes sobrevivieron hasta el día de hoy en el verbo “doić” (ordeñar). Así, el significado original de la palabra “*dzieć” es: el que está ordeñando, es amamantado. A partir de la forma “*dzieć”, se crearon el adjetivo “dziecki” (infantil) y su variante neutro: “dziecko”, que seguimos usando hoy en día para nombrar a una persona joven.

El sustantivo colectivo “*dzieć” ya no se usa, pero queda de él cierta confusión con la forma plural de la palabra “dziecko”. De acuerdo con todas las reglas de declinación de los sustantivos neutros, su plural debería verse así: “*dziecka” (compárese: piwo/piwa, okno/okna). Desafortunadamente, este no es el caso. Siento comunicaros que en el polaco moderno seguimos usando el plural de la forma ya inexistente “*dzieć” y no de la existente palabra “dziecko”. De allí su plural: “dzieci” que parece irregular. Parece, pero no lo es. Es un plural regular, ¡pero de otra palabra! :)

Dicho esto… deseamos a todos los niños, grandes y pequeños, muchas razones para sonreír, ¡y no solo hoy!

 

(las formas señaladas con * ya no existen en el polaco moderno)

Palabras con historia – bezpieczny

Copia de blog

A veces puede parecer que el idioma español y el idioma polaco no tienen nada en común: una escritura extraña, las palabras más simples que se asemejan a trabalenguas, una gramática incomprensible… Sin embargo, una mirada es suficiente para encontrar sonidos o palabras familiares. Y si investigamos más, resulta que tenemos mucho más en común de lo que imaginamos.

Este es el caso del adjetivo “bezpieczny” (seguro).

La palabra “bezpieczny” en polaco se conoce desde el siglo XV. Viene de la expresión “sin atención, sin cuidado, sin vigilancia” (“bez” – privado, “piecza” – vigilancia, cuidado). Por tanto, el significado actual de esta palabra puede resultar sorprendente: algo que se deja desatendido no es seguro en absoluto, por el contrario, está expuesto a muchos peligros. Inicialmente, la palabra se usó para denotar a alguien despreocupado, de ahí que se desarrolló el significado de descuidado, imprudente y valiente. Sin embargo, su connotación se expandió gradualmente y en el siglo XVII llegó a significar no amenazado y no amenazante. Como resultado de este proceso, el adjetivo “bezpieczny” empezó a usarse para describir a una cosa/una persona a salvo del peligro, es decir, a la que se puede dejar desatendida.

Respecto a la etimología de esta palabra, lo más probable es que se haya tomado prestada del checo: “bezpečný”. Y aquí la cosa se pone interesante, porque los checos crearon esta palabra siguiendo el modelo del latín “securus” (“se” – privado, “cura” – vigilancia, cuidado). ¿Suena familiar? Debería. La palabra latina tuvo éxito no solo en las lenguas eslavas (ucraniano: безпечний, eslovaco: bezpečný) o germánicas (alemán: sicher, danés: sikker), sino, obviamente, también en las lenguas romances (italiano: securo , francés: sécurisé) y naturalmente español: seguro.

Creedme, hay muchas palabras similares en polaco que, aunque pueden parecer a años luz del español, de hecho, tienen muchísimo en común.

Las cuatro estaciones – invierno

CZEŚĆ!

Si el termómetro en el exterior de la ventana muestra que la temperatura está peligrosamente cercana a cero, en los anuncios de la tele empiezan a sonar campanillas y el mecánico ya ha llamado dos veces para recordarles que reemplacen los neumáticos de verano, esto significa que el invierno está a la vuelta de la esquina.
Así que ya es hora de sacar gorros y guantes del armario, abastecer la cocina de miel, especias para el pan de jengibre y vino caliente, sentarse a ver el maratón de películas navideñas (Solo en casa 1, Solo en casa 2 …). Y, por cierto, leer sobre el invierno polaco soñando con una navidad blanca.

El nombre de la última temporada no podría ser más claro: invierno (“zima“) es la época en la que hace frío (“zimno”) afuera. Pero, ¿de dónde vienen los nombres de los meses de invierno?

El nombre del mes de diciembre, “grudzień” proviene de la palabra “gruda”, que significa simplemente terrón de tierra helada. Diciembre es una época en la que el campo está cubierto con los terrones de barro congelados. Vale la pena recordar también la frase relacionada con esta palabra. Cuando queremos decir que a alguien se le hace algo cuesta arriba en polaco diremos “idzie jak po grudzie” (literalmente: algo se mueve como por el terrón), es decir avanza con dificultad, causa dificultades, como caminar sobre un terreno irregular o trabajar en un campo helado.

En el caso de enero, el origen del nombre ya no es tan inequívoco como lo fue con diciembre. El nombre “styczeń” puede venir del verbo tocar (“stykać”) ya que es entonces cuando el año viejo y el nuevo “se tocan” y “se encuentran”. Otra hipótesis menciona “tyki”, postes o palos largos que se utilizan para sostener las plantas como judías o tomates. En enero no hay mucho trabajo en el campo y los agricultores utilizaban este tiempo para preparar los postes para que estuvieran listos llegada la primavera. La tercera teoría menciona la palabra “siekać” (cortar) como origen para el nombre “styczeń” relacionando el término con la tala de árboles.

El adjetivo “luty” en polaco antiguo significaba severo o agudo y de ahí el nombre del segundo mes del año; después de todo, febrero suele ser muy frío. Un conocido proverbio polaco dice: “Luty: kuj buty” (febrero: calza tus zapatos) o bien prepárate para las heladas severas. El segundo mes del año tuvo otros nombres en el pasado. Se le conocía como “gromnicznik” (de la fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria celebrada el 2 de febrero) y “mięsopustnik” (de la palabra “mięsopust” – fin del carnaval/comienzo de la cuaresma).

Interesante

CZEŚĆ! (3)

En el post de hoy, solo trataremos una palabra. ¿Es posible? Pues sí, porque la palabra en cuestión es:

interesante

¿Qué tiene de interesante la palabra interesante (“ciekawy”)? Empecemos por su origen. El adjetivo “ciekawy” deriva del verbo “ciekać” (del proto-eslavo *těkati) que significa “correr rápido, apresurarse, precipitarse“. El verbo “ciekać” todavía se usa, con desprecio, en la región de Łódź para referirse a caminar rápido. En polaco estándar, muchas otras palabras provienen de la misma raíz, por ejemplo, los verbos “uciekać” (huir) y “przeciekać” (filtrar), los sustantivos “wycieczka” (excursión) o “ścieki” (alcantarillado). Y también el adjetivo “ciekawy“, que inicialmente describía a alguien o algo rápido (un cobarde tiene piernas interesantes = rápidas, tiempo interesante = tiempo que pasa rápido). A partir del siglo XVIII cambió ligeramente su significado para describir a alguien precipitado (en sus acciones siempre fue interesante = impetuoso), y luego a alguien de ingenio rápido, entusiasta. De este último, estamos a solo un paso del significado actual de la palabra: curioso, interesado e… interesante.

¿Cómo usar esta palabra? Al igual que en español, podemos decir “to bardzo ciekawy film” (es una peli muy interesante), pero también “jestem ciekawy, jak ta książka się skończy” (tengo curiosidad de cómo terminará este libro).

Cabe mencionar que en el diccionario de la lengua polaca también encontraremos la palabra “interesujący” (interesante). Es un sinónimo de la palabra “ciekawy” pero se considera más elegante y culto. Además, cuando queremos felicitar a alguien por ser una persona que merece la pena conocer, es mucho mejor usar la palabra “interesujący“, porque “ciekawy” tiene el mismo significado ambivalente que la palabra española: curioso (Anna es una persona curiosa suena bastante ambiguo).

Interesante, ¿no?

Días de la semana

CZEŚĆ!

En muchos idiomas europeos, los nombres de la semana están asociados con los nombres de los planetas y otros cuerpos celestes, por ejemplo, montag (el día de la Luna) en alemán, martedí (el día de Marte) en italiano, miércoles (el día de Mercurio) en español o Sunday en inglés (el día del Sol). En muchos países eslavos estos nombres se ven bastante diferentes.

¿Por qué?

La respuesta a este misterio hay que buscarla en los tiempos de la cristianización de las tierras eslavas. Los nombres latinos les parecían demasiado “paganos” a los primeros misionarios. Provenían indirectamente de los nombres de las deidades como Venus, Júpiter o Marte, y en versión germánica de Thor o Frigg. Por lo tanto, para erradicar todo tipo de tradiciones paganas, los misioneros decidieron sustituirlos por otros relacionados más con el día santo, es decir, el domingo.

DOMINGO – NIEDZIELA

Aunque la mayoría de nosotros tratamos el lunes como el primer día de la semana, en la tradición cristiana la semana comienza con el domingo. Es el día más importante, el de la resurrección de Cristo, por lo que los nombres de los otros días dependen de ello. El nombre “niedziela” proviene de ne dělatĭ, que en el idioma de nuestros antepasados significaba un día en el que no se trabaja (nie działa).

LUNES – PONIEDZIAŁEK

Po-niedziałek es el día que llega después (“po”) al domingo (“niedziela”).

MARTES – WTOREK

El martes es el día “wtóry”, es decir, el segundo, por supuesto a partir del domingo. “Wtóry” como palabra ya es un arcaísmo en el idioma polaco moderno, pero sus huellas aún se pueden encontrar en las palabras secundario (“wtórny”) o repetir (“powtórzyć”).

MIÉRCOLES – ŚRODA

Anteriormente “średa”, es el día en el medio de la semana (“w środku”, en medio). Así lo llaman también los alemanes (Mittwoch).

JUEVES – CZWARTEK

El jueves es el cuarto (“czwarty”) día siguiente al domingo…

VIERNES – PIĄTEK

…Y el viernes es el quinto (“piąty”).

SÁBADO – SOBOTA

Ciertamente la mayoría de estos nombres les pueden parecer muy extraños a los hispanohablantes, pero “sobota” ya suena más familiar. El nombre de este día, igual que del domingo, se refiere a tradiciones religiosas. Esta vez, sin embargo, es la tradición judía. El sábado se celebra el sabbat, de ahí el nombre que hace referencia a esta festividad. Exactamente igual que en español.

¡Aaachús! Na zdrowie!

En el post de hoy volvemos a la etiqueta lingüística. En la entrega anterior, hablamos un poco sobre las tres palabras mágicas: “dziękuję” (gracias), “przepraszam” (perdón) y “proszę”(por favor). Así que es hora de otra expresión muy útil: “Na zdrowie!“.

Smacznego!

La palabara más común que comienza una comida en Polonia es “smacznego“, que podemos traducir literalmente como ¡qué te sea sabroso!, o bien ¡qué aproveche!. A veces puede sustituirlo otro augurio: “Na zdrowie!“. Y no, no tiene por qué ser una comida “nakrapiana” (salpicada), es decir, acompañada de alcohol. Tanto “Na zdrowie!” como “Smacznego!” son simplemente una versión abreviada de la oración o bendición que solía comenzar cada comida.

En cuanto a levantar ese grito antes de consumir alcohol, ante todo hay que admitir que nuestros antepasados ​​tenían sus propias opiniones, ahora muy controvertidas, sobre lo que trae salud y lo que la daña. Según muchos, el alcohol era muy beneficioso. Por esta razón se bebía “por la salud” de la persona que hacía el brindis, pero también de otras personas presentes. Incluso hoy, podemos escuchar en ocasiones especiales los brindis a ¡la salud de los invitados! o a ¡la salud de los anfitriones!.

A psik! (¡Aaachús!)

La respuesta instantánea de nuestros lectores a este subtitular es sin duda salud o jesús. ¿Y qué hay que decir cuando alguien estornuda frente a nosotros en Polonia? Las guías de savoire vivre contemporáneas recomiendan que simplemente permanezcamos en silencio y no comentemos al respecto de ninguna manera. Sin embargo, entre familiares o amigos, la reacción más común y tradicional es el viejo “Na zdrowie!“, “Zdrówko!“, “Sto lat” (¡Cien años!), “Wiwat!” (¡Viva!), “Pomyślności!” (¡Buena suerte!).

La costumbre de decir “Na zdrowie!” como reacción al estornudo de alguien fue introducida en la Edad Media por el Papa Gregorio el Grande. Se suponía que esta frase “conjuraba” enfermedades, como una profecía autocumplida. Desear buena salud a alguien aseguraba la salud a los “estornudantes” y los “deseantes” ;).

Resumiendo, si estornudamos en compañía de parientes polacos o amigos cercanos, seguramente escucharemos uno de los deseos anteriormente mencionados.

Es suficiente con decir “dziękuję” (gracias).

Palabras con historia – niedźwiedź

CZEŚĆ!

«El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado»

Los lectores de la serie de libros sobre las aventuras del joven mago Harry Potter, sin duda habrán reconocido en el título de la entrada de hoy una referencia al villano principal de la saga. Desde el primer capítulo, casi todos los personajes le temen tanto que prefieren referirse a él como «Quien-Tú-Sabes», el «Innombrable» o precisamente «El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado». En su increíble intuición, la autora de los libros se valió del fenómeno de la palabra tabú. Conocido en todas las culturas del mundo, consiste en evitar el nombre cuya expresión en el momento equivocado podría haber causado la aparición de un oponente peligroso. Lo podemos encontrar también, (¡cómo no!), en el polaco.

Niedźwiedź to nie miś. El oso no es un osito.

Hace tiempo, en las rutas turísticas de los montes Tatra aparecieron carteles, recordando a los turistas que “el oso no es un osito”. Uno no debe acercarse a él, tomarle fotos o alimentarlo. La palabra “miś” (osito) fue creada como eufemismo de la más amenazadora “niedźwiedź” (oso). El eufemismo que funcionó muy bien, puesto que, hoy en día, “miś” se emplea sobre todo para los inofensivos osos de peluche. También desde el punto de vista fonético, “miś” hace referencia a los, muy familiares, nombres masculinos Michał (Miguel) o Mieszko. (Incluso hoy, nos referimos a nuestros amigos llamados Michał con la forma cariñosa Misiek o Misiu).
A “miś” nadie le tiene miedo. Incluso al oído inexperto de un extranjero le resulta claro que “miś” puede ser de todo menos un depredador poderoso y amenazante.

Niedźwiedź”, sin embargo, es otra cosa distinta.

No obstante, resulta que la palabra “niedźwiedź” era en sí misma un reemplazo para un tabú anterior. Y muy popular. Su presencia se puede observar en otras lenguas eslavas: en checo “medvěd”, en ruso “miedwied’”, en croata “medvjed” y significa “el-que-come-miel”. Un dulce e inofensivo glotón.

Un proceso similar de reemplazar el antiguo nombre del oso por uno nuevo, en referencia a su característica neutral, también se ha llevado a cabo en otros idiomas*. ¿Pero cuál era el nombre protoeuropeo de nuestro glotón? Los etimólogos lo reconstruyen como /*r̥ḱso- /, /*r̥tḱos/ y le atribuyen el significado del “destructor”, “el-que-desgarra’.
¡Y éste es el concepto que merece la pena recordar la próxima vez que lo avistamos en nuestras excursiones por los Tatras!

 

*Por ejemplo, los pueblos germánicos le dieron un nombre que se refería al color de su pelaje: de ahí el “bear” inglés, el alemán “Bär”, el “bjørn” noruego (en el protoindoeuropeo: *bher — “marrón”).

Palabras con historia – liść, list

CZEŚĆ!

Es sorprendente el camino que a veces toman las palabras hasta que llegan a nosotros en su sentido contemporáneo. Veamos las palabras “list” (carta) y “liść” (hoja) y como han cambiado a través de los siglos.

Al contrario de lo que cabría esperar, “list” (carta) aparece en polaco antes, mucho antes. Se creó de la forma protoeslava * leik’-t-u-s (pasto para el ganado), que a su vez deriva del verbo * lik’- // * leik’- // * loik’- (recoger con la lengua, pastar). Inicialmente, se usaba para denominar las partes verdes de las plantas comidas por los animales. Con el tiempo, pasó a significar la vegetación de los árboles y arbustos. Finalmente – una sola hoja. Se decía que “listy opadają z drzew” (las hojas caen de los árboles). De ahí el nombre polaco para noviembre, “listopad”, ya que es el mes en que los árboles pierden sus hojas (y no sus cartas).
Probablemente ya en el siglo XIII se agregó otro significado a la palabra. Basándose en idiomas como el alemán y el latín, “list” comenzó a usarse también en el sentido de “una hoja de papel” y más adelante de “una carta”.
Resumiendo, teníamos un sustantivo singular “(ten) list” para describir una sola hoja y “(te) listy”, en plural, para unas cuantas hojas. Luego añadimos otra palabra para el conjunto de las hojas del árbol – un sustantivo colectivo “(to) liście” (el follaje). Nada complicado. Todo claro y lógico.
Sin embargo…
La forma “liście” se parecía demasiado a otros sustantivos como “goście” (invitados), “kiście” (racimos), “garście” (puñados). Todos plurales. ¿Por qué “liście” iba a ser distinto? Así elliście” pasó a ser losliście”. (Ya saben, para hacer las cosas más uniformes y simples.) Y cada forma plural necesita su singular. De esta manera, y por analogía con las mencionadas: “gość”, “kiść”, “garść”, se creó la palabra “liść”. Tanta fue su popularidad que más adelante desplazó la forma “list”, relegándola a su significado secundario (carta).

Ahora que ya conocen toda la historia, fácilmente comprenderán por qué la palabra para describir una hoja pequeña es “listek” y no “liścik”.
Simplemente se creó a partir de la palabra “list” con su significado original, es decir: “parte de la planta”. Cuando más tarde “list” comenzó a significar algo diferente, nuestros antepasados no querían complicar más el asunto y para nombrar a una carta cortita eligieron la otra forma disponible del diminutivo: “liścik”.
Por eso ahora tenemos “liść” con su diminutivo “listek” y “list” con el suyo – “liścik”.

Y dicen que el polaco no es lógico…

Palabras con historia – wspaniały

CZEŚĆ! (1)

Muchas personas preocupadas por la elegancia de nuestro idioma se quejan del abuso de la palabra “fajny” por parte de los jóvenes polacos. Derivado del alemán “fein” significa todo y nada. “Fajny” puede ser un libro interesante (fajna książka), un hermoso vestido (fajna sukienka), un amigo simpático (fajny kolega). Y aunque hace un tiempo perteneció solamente al diccionario juvenil, hoy en día también los adultos definen con ella su actitud positiva hacia cualquier tema, persona o fenómeno*.

Sin embargo, en lengua polaca hay muchas otras palabras para expresar nuestra aprobación con mayor precisión.

Uno de ellos es el adjetivo “wspaniały“, que en español se puede traducir como “excelente” – algo o alguien que sobresale. Y la historia de la palabra está relacionada con la superación de barreras y la escalada semper in altum. “Wspaniały”, e incluso antes “spaniały”, es un calco del antiguo checo “(v)zpanilý” que es un participio del verbo “(v)zpaniti” con el significado de “elevar sobre los demás, distinguir”. “Wspaniały” es, por lo tanto, alguien que cambió su estatus social y se convirtió en el señor noble (“pan”), confirmando así su valor.

 

*eso sí, a veces prefieren usar otra palabra más grosera, pero esta es otra historia…